Hasta hace poco pensaba que era yo la que estaba confundida, que era sólo yo la que, por alguna circunstancia que no lograba identificar, no podía entender del todo en qué tiempo vivo. A menudo me quedo mirando la inmensidad, con la mente entre inquieta y detenida, buscando en mi memoria defectuosa en qué año estoy. Me ha pasado ya varias veces en el correr de este año, esto de quedarme pensando sin saber si es este año, o el año pasado o el año que viene. Por momentos, tampoco sé cuántos años tengo yo, mis hijos, mi marido, mis hermanos, mi madre. No diría que me preocupa, pero me inquieta un poco.
Hace unas pocas semanas, mi hermana me dijo que le pasaba lo mismo, y hoy de mañana me lo dijo mi hija, generándome sentimientos encontrados: un cierto alivio, pero también una preocupación mayor, porque entonces es un asunto más global, más colectivo. No sé muy bien si será por alguna cuestión astral -el lunes me dijo Kari que ahora Mercurio está en Piscis- o si será parte del proceso evolutivo de la humanidad, o si será lo que me temo: que seguimos tratando de salir de este paréntesis en el que estamos desde hace más de un año, un paréntesis temporal que supuestamente tiene que terminar para que podamos volver a nuestras antiguas vidas.
Porque teníamos unas vidas, todavía lo recordamos bien. Teníamos rutinas, nuestros hijos iban a estudiar, salían con sus amigos, nosotros salíamos con nuestros amigos, nos juntábamos, íbamos a yoga, había cumpleaños, nosotros también cumplíamos años y la gente venía a nuestra casa. Festejábamos la navidad con nuestros familiares, y la vida era un crisol de cosas diferentes que pasaban, algunas de largo, otras no. En vez de eso, hace más de un año que estamos en un mundo unimodal, contando cada día los casos de una sola enfermedad, viendo una curva que sube y no baja, comparándonos con otros países únicamente en eso.
Sin embargo, nuestra vida sigue transcurriendo, no se detuvo en el único tema de hoy. Dentro de nosotros hay procesos de una intensidad enorme, y dentro de nuestro círculo de confianza los procesos también son intensos, dejando todo a la vista. Todo lo que antes quedaba camuflado entre una gran variedad de actividades, ahora queda confinado en un mundo de cuatro paredes, con cuatro personas y un solo tema. Y como éste no es nuestro estado normal, seguimos esperando que termine, igual que el año pasado, que el año que viene, y nos invade una sensación de detención temporal eterna, una atemporalidad. Los fines de semana ya no son tan diferentes de los días de semana, las tardes se parecen a las mañanas, los lunes se parecen a los jueves, y este año se parece al año pasado.
Entonces ¿cómo podría yo diferenciarlo? Mi vida es así, toda igual, toda así. Finalmente, la Teoría de la Relatividad se hace comprensible, inevitablemente, mucho más comprensible de lo que me gustaría; de hecho, me gustaba más cuando no la entendía tanto. Cuando uno comprende cabalmente algo, ya no puede hacerse el distraído, ya no puede volver al estado anterior, al amparo de la no comprensión, a ese estado en el que uno tiene menos responsabilidades. Una vez que comprendemos, tenemos que actuar.
Ahora ya sé que en realidad no hay diferencia entre 2020, 2021 o 2022. Es sólo una convención que generamos para sentir que el continuo es fragmentable, que termina un año y empieza otro, y que con los ciclos de cada año, podemos ponernos metas y comprobar, al final del año, si las cumplimos o no; que podemos acompasarnos con ese ciclo de otoño, invierno, primavera y verano, y montar sobre él nuestra vida, nuestros ciclos interiores y nuestras proyecciones al exterior. Y si bien en este tiempo actual tan raro, los ciclos de la naturaleza se siguen sucediendo, no llegan a manifestarse en los rituales que marcan finales y comienzos, y por lo tanto parece que no existieran.
Estamos en un paréntesis del que supuestamente tenemos que salir para volver a nuestras antiguas vidas. Pero me pregunto si realmente quiero volver a mi antigua vida, si realmente quiero salir de este no-tiempo siendo la misma persona de antes. Puede que sea una ilusión, pero quisiera salir de esto como una versión mejorada de mí misma, más sintonizada con los ciclos naturales de inicio, desarrollo, concentración y conclusión de cada año, en vez de necesitar liturgias paganas para entender cuándo empieza y termina algo.
Para ver otros textos ir a inicio.
ResponderEliminarGracias x leer y compartir :)
Volvé antes de que termine el otoño 🙏💚😁
ResponderEliminar🤗😁
ResponderEliminarMuy bueno .
ResponderEliminar