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Ensayos breves sobre el divagar_
textos publicados en 2020. Corrección: Mariana Mendizábal

CV arq Elina Olivera


Proyecto de carpeta, Las Piedras, 2011

Proyecto de carpeta, Las Piedras, 2011
afuera posterior. Render: 3dsc studio
Para el curso de Proyecto, tesis de grado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, se diseñaron tres edificios para el Parque Artigas de la ciudad de Las Piedras, implantados en el proyecto urbano ganador del 2° Premio del Concurso de la Intendencia de Canelones para dicho parque.
Se desarrolló a nivel de proyecto ejecutivo uno de los tres edificios, llamado Unidad de Gestión (nombre retomado del equipo ganador del 2° premio del Concurso), implantado en el sitio donde está actualmente el mausoleo.
Es un edificio multiprogramático, pensado como parte de un proyecto de equipamiento urbano para la ciudad de Las Piedras y sus conurbanos lindantes.
Contiene una Sala de exposiciones y eventos junto a una cafetería en la planta baja y dos oficinas para la IMC y Administración.
En el Primer nivel, tiene una Biblioteca|Mediateca y cuatro oficinas para Organizaciones Sociales Locales.
En el Segundo nivel, tiene una Sala de conferencias para 110 personas y cuatro oficinas más para Organizaciones Sociales Locales.

Un gran espacio en planta baja con triple altura, que hace de atrio en los tres niveles, es coronado por un techo traslúcido de policarbonato, jerarquizándolo.
El edificio es una caja de vidrio, de planta libre atravesada verticalmente por un cuerpo sólido donde se alojan los servicios y circulaciones verticales.
La envolvente de vidrio es un curtain wall de doble piel, con una cámara ventilada transitable pensada para acondicionar termicamente el edificio de forma natural la mayor parte del tiempo posible, dejando el aire acondicionado para los días con condiciones climáticas extremas.

Proyecto conjunto con Martha Spinoglio


interior planta baja. Render: 3dsc studio

CASAS DE CAMPO

La percepción espacial en el territorio rural es completamente diferente a la del medio urbano. El diálogo adentro-afuera es muy intenso, las percepciones de los espacios interiores están en función de los paisajes que aprecen en las ventanas, como cuadros vivos.
La iluminación natural tiene un rol protagónico en los espacios interiores, que combinada con la espiritualidad de quienes habitan la casa, generan un ambiente muy especial cargado de significados.

foto: Marcos Mendizábal

Vivienda Piqueréz-Eguren. El Colorado. AMPLIACIÓN

Vivienda Piqueréz-Eguren. El Colorado. AMPLIACIÓN
foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

Vivienda Tutté-Maldonado. Melilla. REFORMA

Vivienda Tutté-Maldonado. Melilla. REFORMA
foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

Vivienda Sanguinetti. El Colorado. OBRA NUEVA

Vivienda Sanguinetti. El Colorado. OBRA NUEVA
foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

CASAS URBANAS

Espacios a veces más introvertidos, a veces más abiertos. La ciudad muestra sus escenarios intramuros.

Diseño interior

Diseño interior
cocina montevideana. Vivienda Sanguinetti-Larriera. Foto: Marcos Mendizábal

foto: Marcos Mendizábal

Vivienda. Familia Duarte-Olivera. 2010

Reforma de una vivienda unifamiliar.
La casa se abre francamente hacia el fondo, percibiendo esta apertura desde la entrada. La luz natural que entra en la fachada posterior empuja al visitante hacia el alma de la casa: el estar-cocina-comedor, totalmente abierto hacia el espacio exterior posterior.
La calefacción es enteramente a leña y el agua caliente es generada por un calentador solar, ubicado en el techo de la vivienda.

Vivienda Duarte-Olivera

Vivienda Duarte-Olivera
desde el acceso

parte de fachada posterior

Isla de Flores. 2007

Intervenir sin intervenir

Se buscó una intervención mínima en un sitio muy particular, donde inundan las ganas de no tocar mucho nada. El contacto directo con la historia a través de las ruinas carcomidas por el tiempo es avasallador.
El lugar da y pide paz. Planteamos esta mínima intervención y una agenda de eventos posibles para las distintas épocas del año. Se trató de abordar la gestión, aunque fuera a nivel de intenciones.

Autoras: Elina Olivera y Catalina Colo

Primer premio Concurso de ideas Isla de Flores

Primer premio Concurso de ideas Isla de Flores
Taller Perdomo. Facultad de Arquitectura. UdelaR

sábado, 24 de abril de 2021

I'm Batman

A los tres años Manuel era Batman. Se despertaba bastante temprano, se sentaba en el borde de su pequeña cama, se sacaba el pijama y se ponía la ropa y la capa violeta, que antes había sido un saco de mi madre. Ya investido, se sentaba en la mesa de la cocina a desayunar apuradamente, para luego salir corriendo hacia el lugar generado abajo del eucaliptus. Era el lugar elegido como baticueva, allí hacía el orden del día para luego salir a luchar contra los villanos que ese día acechaban Ciudad Gótica. Un día mi padre vino a visitarnos y, con cara de circunstancia, me dijo que quería hablar conmigo. Yo me inquieté, no sabía que podría haber pasado, él no era de proponer conversaciones. Nos sentamos los dos solos en la mesa de la cocina donde Batman desayunaba, y me dijo que estaba preocupado. Ante mi pregunta -que formulé con el resto de aire que me quedaba- sobre la causa de su preocupación, me dijo que estaba preocupado porque Manuel creía que era Batman. Solté una risa estruendosa, pero al volver a mirarlo vi que él no reía. Dejé de reír y me repitió que estaba preocupado. Yo le dije que Manuel tenía tres años. Pero a él le preocupaba una cosa: que Manuel realmente creía que era Batman. Yo volví a reír y le contesté que sí, que claro que realmente creía que era Batman. Tenía tres años.

A veces me pesco siendo otra. A veces, frente a una persona que quiero que tenga una impresión particular sobre mí, me pesco siendo Batman. En realidad, cuando me doy cuenta ya fui Batman frente a él o a ella, o simplemente frente a una situación que parece que me exige ser otra. Y ahí, como ya no lo puedo deshacer, porque sólo me logro dar cuenta cuando ya lo hice, intento volver a ser yo, pero ya estoy demediada, y, volver de golpe a ser yo misma me resulta muy difícil sin mostrar mi desdoblamiento; así que debo permanecer en Batman. Creo que mi padre conocía esa situación, por eso le preocupaba Batman. Y ahora, más de veinte años después, entiendo en parte su preocupación, pero no por el Manuel-Batman de tres años. Entiendo qué le preocupaba. Entiendo que, tal vez a partir de la adolescencia, cuando empezamos a construirnos a nuestra medida -ya no a medida de nuestros padres y nuestro entorno-, empezamos a generar para nosotros personajes que nos gusta cómo se desenvuelven, cómo responden ante situaciones que descolocan, cómo se vinculan con los otros, hasta que en un momento perdemos el hilo de quiénes somos nosotros y quiénes los personajes. Peor aún, el personaje se va perfeccionando con otros personajes que se superponen al que dio inicio a la metamorfosis formal que estamos creando. Y así, nos vamos generando mamushkas de personajes, que a veces, tienen tantas muñecas que tal vez ya no sabemos si podemos acceder a la más chiquita que quedó adentro de todo: “nos comió el personaje”.

En este momento estoy en un punto extraño en el vínculo con mis personajes. Hace tiempo que los empecé a reconocer: está la superada que tiene todas las respuestas, la niña desprotegida, la seductora de mirada penetrante y segura, la modesta pedante... Esos los tengo más o menos calados, y no los banco. Son insoportables todos. Cuando me veo en alguno de ellos siento rabia por mí misma, por haberlo dejado salir otra vez aún sabiendo que no los banco. Y luego debo volver a ser lo más parecido a mí misma y sé que siempre es una situación incómoda, que me deja en evidencia. Porque esos personajes, del mismo modo que los conozco yo, los conoce todo el mundo. Es más, todos los demás, salvo que sea la primera vez que me ven, los conocen incluso mejor que yo, porque los conocen desde que surgieron, mientras que yo solo los conozco desde que los identifiqué más conscientemente. Hasta acá venimos bastante bien, sin embargo, ahora estoy empezando a identificar a muchos otros personajes que no son tan obvios. Son aquellos para los que me pongo la capa apenas despierto, aquellos que creo que soy yo. Mis bátmanes. Las mamushkas de más adentro; las que tengo tan incorporadas que no las quiero soltar. No las quiero soltar porque no encuentro la frontera entre ellas y yo. Tampoco sé dónde está la unión de las dos partes de la muñeca, el lugar donde se puede hacer una hendidura para poder ver a la de abajo. No tengo idea de qué personajes son, qué rol cumplen. Solamente sé que existen, los veo asomar sutilmente en mi cotidianidad. No son como los otros: burdos, obvios, patéticos. Éstos están mucho mejor desarrollados, son mucho más sofisticados, y están tan arraigados a mí que ni siquiera identifico sus caraterísticas y ante qué situaciones se activan.

Pero sé una cosa. Una cosa bastante importante y que quisiera que ustedes también sepan: no soy yo. Ya veremos si llegamos a saber quién soy yo realmente. Mientras tanto, sigo siendo Batman.


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